domingo, 18 de mayo de 2008

Breve pero intenso


Termina el fin de semana, se van mis parientes y el día, lluvioso y desapacible, parece más de otoño que de primavera. Parece mentira que ayer estuviéramos volando la cometa, (una cometa de plástico, de colores chillones, casi un homenaje al mal gusto, con la cola arco-iris y una mariquita como tema central), para disfrute de Vivi, que con apenas un año y dos meses ya dice "gato", y "agua", y "cão" (que es "perro" en portugués), y hace pitos hacia todo bicho viviente... Aprovechando el viento, hacíamos subir unos metros el artefacto, mientras ella, toda sombrero y gafas oscuras, como una veraneante en miniatura, levantaba los brazos en gesto de asombro, porque papá corría como un poseso de lado a lado del jardín para divertirla, mientras la "titia" sujetaba el hilo para obligar a aquella cosa de colores a subir...
Atesoramos esos momentos, porque cuando vuelva, en verano, ya habrá descubierto otras cosas que la asombrarán más, y el año que viene ya será capaz de explicar lo que quiere y lo que le gusta, y así irá cumpliendo esa ley inexorable que todo ser humano lleva escrita en los genes, y que es terrible y maravillosa a la vez. Y además, en mi caso, me temo, porque quizás no tenga hijos propios de los que guardar estos recuerdos, y me conforta la idea de la pequeña mano en la mía...

1 comentario:

Fin de los Tiempos dijo...

Las cosas buenas se hacen esperar para aprender a valorarlas mientras